Querido voluntario sin nombre.

Querida persona que bajo un casco y con una medalla con forma de chaleco se arriesgó por todos los demás, a ti te escribo.

A ti que olvidaste tu nombre, tu carrera, tu universidad y tu posición política.

A ti que no dormiste durante la semana, a ti que sentiste que no hiciste suficiente aunque te sangraran las manos.

A ti que diste lo que tuviste, que recorriste la ciudad en tu carro, que te subiste a camiones con desconocidos porque no podías olvidar a los otros estados.

A ti que tomaste tu guitarra porque no tenías más para alegrar los albergues, a ti que tocaste mil botellas de agua en una cadena humana que sin ti no se hubiera sostenido.

A ti que difundiste información, que levantaste perros desterrados.

A ti quien nadie reconoció pues bajo tu tapa bocas no importaba tu cara.

A ti te escribo y espero puedas leerme.

Te escribo porque quiero que sepas que tu nombre resuena, y que lo que hiciste en todo corazón afectado tiene permanencia.

Te escribo porque quiero agradecerte en caso de que nadie lo haya hecho.

Te escribo porque cuando se levantaban los puños pidiendo silencio, tú también lo levantaste mostrando unidad.

Voluntario sin nombre, te admiro por olvidar todo prejuicio, te admiro por todo lo que hiciste y por lo que sigues haciendo.

Te escribo porque no quiero que olvides el sentimiento de deber, de empatía.

Te escribo porque quiero que sepas que tus padres te admiran por desafiarlos y salir a formar parte de las filas.

Te escribo porque te agradezco que no esperaste al gobierno, no esperaste a que hubiera un plan que obedecer.

Te agradezco por haber hecho lo que tal vez en tu pasado nadie te hubiera creído que podías lograr.

Te agradezco por que eres mi hermano, te agradezco por que eres mi hermana.

Te escribo porque nunca había podido comunicarme con un héroe.

Querido voluntario anónimo.

Quiero que te tomes un momento, que descanses porque yo sé que todavía no lo haces.

Quiero que mires el monumento que construiste, que sigues construyendo.

Que veas que existe un monumento al voluntario anónimo y que este monumento es México.

Mi querido voluntario anónimo.

Te agradezco todo lo que hiciste, pero a la vez vengo a ti con un ruego.

Te ruego, a ti mi héroe, a ti mi sueño.

Te ruego que no desaparezcas.

Te ruego que cuando no queden escombros, que cuando hayas alimentado a todo aquel que no puede construir su vida por el momento.

Te ruego que cuando el temblor sea recuerdo, que no lo olvides y que no desaparezcas.

Te ruego que no pierdas el sentimiento de fraternidad. Que cuando veas a la gente en la calle, en tu salón, en tus recuerdos.

Los veas como tus hermanos, los veas como tus héroes.

Te pido que no olvides que ellos también levantaron el puño contigo cuando queríamos silencio.

Querido voluntario anónimo, gracias por todo esto.

JUAN CAMILO

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